Hacía mucho tiempo que quería visitar el país vecino y una vez allí, pensé que lo tendría que haber hecho mucho antes. Me encantó todo lo que vi, aprendí y probé en Portugal. Su historia, la gastronomía y sus habitantes me enamoraron por igual. Si sois como yo y en cuanto tenéis unos días libres aprovecháis para hacer una escapada, seguid leyendo para descubrir todos los detalles de la ruta tan molona que hice por Portugal.

Viajar en el mes de marzo fue todo un acierto. Hizo buen tiempo, los precios de los vuelos y alojamientos fueron más económicos que en temporada alta y sobre todo, evité la masificación de turistas en algunas atracciones como el Palacio Da Pena, lo cual se agradece. ¡Comencemos!

Día 1: Oporto.

Oporto es mundialmente conocida por los azulejos de sus fachadas, así que me puse en marcha bien temprano para visitar por fuera la Capilla de las Almas, la Iglesia de San Ildefonso y la Iglesia del Carmen. Después, tenía claro que quería ver la famosa Librería Lello. Si os gusta Harry Potter me entenderéis, porque fue el lugar que inspiró a la escritora británica J.K. Rowling mientras escribía. Y además, está considerada como una de las librerías más bonitas del mundo.

La pena es que está muy transitada (unas 3.000 personas la visitan cada día) y hay colas enormes para entrar. Os recomiendo comprar la entrada en la web (cuesta 5 euros que te los descuentan si compras un libro) y madrugar. Abre a las 9:30, yo llegué media hora antes de la apertura y ya había algunas personas esperando pero no tardé demasiado en entrar.

Para conocer la esencia y el centro histórico de Oporto contraté un tour guiado con Civitatis. El punto de encuentro fue en la Plaza de la Libertad, el recorrido duró unas tres horas aproximadamente y visitamos los lugares más emblemáticos con su correspondiente explicación (la Torre de los Clérigos, la Universidad de Oporto, la estación de trenes de San Bento, el barrio de Batalha, la Catedral de Oporto y la ribera del Duero).

Acabado el tour decidí comer en uno de los restaurantes que estaban en la ribera del Duero. Con las fuerzas repuestas subí al Funicular Dos Guindais para hacer la bajada de Batalha a Ribeira y disfrutar de las maravillosas vistas del Puente de Don Luis. Luego atravesé el puente para ir a Vila Nova de Gaia. Y allí recorrí los puestos artesanos en busca de souvenirs, visité el famoso mural “Half Rabbit” de Bordalo y vi las casitas de Oporto desde ese lado del río.

Para finalizar el día, de vuelta al apartamento me paré en el famoso cartel con las letras de Oporto. Podéis ver todas las fotos y vídeos del viaje con mayor calidad en mis historias de Instagram.

Día 2: Aveiro – Costa Nova – Coímbra.

El segundo día madrugué bastante porque me esperaba una ruta de unas cuatro horas aproximadamente en coche, parando en diferentes pueblos. La primera parada fue Aveiro, conocida como la “Venecia de Portugal” por sus barquitas y canales. Aunque las casitas de colores también recuerdan a Burano.

Justo al lado está Costa Nova, un bonito pueblo pesquero donde lo más llamativo son sus casitas de rayas blancas y de colores frente al mar. Se les llama “palheiros” que en portugués significa pajar porque era donde los pescadores guardaban sus redes. Y con el tiempo fueron reconstruyéndose para veraneantes.

Paré en Bronze Seafood & Longe Bar para hacer un brunch y poner rumbo a Coímbra. Primero visité la Universidad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2013. Es de estilo medieval ya que está situada en el Palacio Real de la ciudad y la Biblioteca Joanina es simplemente espectacular. Como curiosidad, debéis de saber que en ella vive una colonia de murciélagos que se comen todos los bichos que amenazan la conservación de los libros.

Acabada la visita, me acerqué al Jardín Botánico de Coímbra que está justo al lado. Tras un largo paseo disfrutando del entorno casi primaveral, puse dirección a Sintra con la idea de llegar al hotel, cenar y descansar ya que al día siguiente iba a visitar lo que para mí fue lo más bonito del viaje.

Día 3: Sintra.

La mañana la dediqué a ver el Palacio Da Pena, una explosión de color y mezcla de estilos arquitectónicos. Se eleva en un entorno natural inigualable y es sencillamente impresionante. Recomiendo comprar la entrada online y madrugar para aparcar el coche en uno de los parkings que hay y evitar colas. Abre a las 9:30 de la mañana, yo antes de las 9:00 ya estaba allí, entré de las primeras y pude hacerme fotos prácticamente sola.

Después de comer dediqué la tarde a la Quinta da Regaleira, un lugar místico con referencias a la masonería y a los templarios, lleno de grutas y túneles subterráneos. Todo el conjunto está formado por un palacio, un pequeño lago con cascadas escondidas, un invernadero, varios torreones y fuentes, una capilla y un pozo iniciático. Precisamente este pozo, también conocido como torre invertida fue lo que más me impactó.

Sintra y Lisboa están separadas por apenas 30 minutos en coche, así que acabada la visita me dirigí a la capital de Portugal para dedicar los dos últimos días de la ruta y poner (lamentablemente) punto y final al viaje.

Día 4: Lisboa.

En Lisboa hice lo mismo que en Oporto, contratar un tour guiado con Civitatis para conocer el centro de la ciudad, los monumentos más emblemáticos y los detalles de su historia. Durante el recorrido de tres horas callejeamos hasta llegar a Chado, el barrio más bohemio de Lisboa. Visitamos el Mirador de San Pedro de Alcántara con vistas al Castillo de San Jorge, la Catedral de Lisboa y el casco histórico.

Continuamos por la Plaza de Rossio para ver el famoso elevador de Santa Justa y el memorial judío. Y el tour terminó en los alrededores de la Plaza de Comercio. Ya por libre, me dirigí a la orilla del río Tajo para comprobar la envergadura del Puente 25 de abril, casi idéntico al Golden Gate Bridge de San Francisco. De ahí fui dando un paseo hasta el Ascensor da Bica, un funicular que une una de las laderas más empinadas de la ciudad.

De camino al Mercado da Ribeira, un lugar lleno de mesas y rodeado de muchos puestos de comida para elegir me encontré con un montón de arte callejero. Una vez allí decidí probar la “franceshina”, una de las comidas más típicas de Portugal que consiste en un sándwich de varios pisos rellenos de carne, jamón, huevo y tocino, cubierto con queso fundido y una salsa ligeramente picante. Y de vuelta al hotel pasé por “The Pink Street”.

Día 5: Lisboa.

La última mañana del viaje la dediqué al barrio de Belém porque no quería marcharme de Lisboa sin degustar esos famosos pasteles de los que tanto había oído hablar. Así que madrugué para desayunar en la conocida pastelería “Pastéis de Belém”, fundada en el año 1837. Si vais, tenéis que probarlos porque están riquísimos.

Empecé la ruta por el gran Monumento a los Descubrimientos construido por el dictador Salazar para conmemorar los 500 años de la muerte de Enrique El Navegante. Tiene 50 metros de altura y representa a las diversas figuras de la era de los descubrimientos. A sus pies hay una rosa de los vientos con las rutas trazadas y los años en que fueron realizadas.

Y por último visité por fuera el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém. Ambos edificios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El primero se construyó para celebrar el regreso de la India de Vasco de Gama, donde precisamente en su interior descansan sus restos. Y el segundo está ubicado sobre la antigua playa de Restelo, desde donde partían las carabelas en sus expediciones hacia otros continentes.

 

Pasada la mañana en Belém, cogí el coche para volver a Oporto que era desde donde salía mi vuelo de regreso a Valencia. El trayecto de Lisboa a Oporto no llega a tres horas, tan solo paré a comer. Por la tarde dejé el coche de alquiler en el aeropuerto y dije adiós a Portugal, un país que me encantó conocer por primera vez y al que seguramente vuelva pronto para disfrutar de la zona más meridional donde se sitúa El Algarve. Pero eso ya será en verano.

Presupuesto

A continuación detallo el presupuesto individual para que os hagáis una idea de lo que me costó el viaje. Hay que tener en cuenta que yo lo hice con una amiga, por lo que algunos gastos ya vienen directamente divididos. Por ejemplo, el coche de alquiler nos costó 125 euros los 5 días, lo que se traduce en 62,50 euros por persona, lo mismo con los alojamientos.

  • Vuelos de ida y vuelta desde Valencia: 58 euros.

  • Alojamientos: 103 euros.

    • Oporto (1 noche): 20 euros.
    • Sintra (1 noche): 34 euros.
    • Lisboa (2 noches): 49 euros.
  • Entradas a monumentos y atracciones turísticas: 42 euros.

    • Librería Lello: 5 euros.
    • Funicular Dos Guindais: 2,50 euros.
    • Universidad de Coímbra: 12,50 euros.
    • Palacio da Pena: 14 euros.
    • Quinta da Regaleira: 8 euros.
  • Tours: 20 euros.

    • Oporto: 10 euros.
    • Lisboa: 10 euros.
  • Comidas y cenas: 125 euros aproximadamente.

  • Alquiler de coche durante 5 días: 62,50 euros.

  • Gasolina: 20 euros.

En total podemos redondear a unos 450 euros por persona con todo, incluso los souvenirs.

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Hasta aquí mi primera ruta por Portugal, 5 días recorriendo el país de norte a sur, visitando los lugares más imprescindibles. Espero que os sirva para coger ideas en vuestro futuro viaje y si tenéis cualquier duda o sugerencia la podéis dejar en los comentarios, os contestaré encantada. También podéis ayudarme para que este contenido llegue a más viajeros compartiendo con vuestros amigos o en Redes Sociales. ¡Buen viaje!